Estamos hartos de oirles a los politicos, eso de "PRESUNTO INOCENTE", cuando la verdad es que son "PRESUNTOS CULPABLES", hasta que se demuestre lo contrario

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martes, 5 de febrero de 2013

MILAGROSA MARTINEZ


Del poder y la gloria a la cárcel: El caso de Milagrosa Martínez

Enrique de Diego.- La fiscalía anticorrupción pide once años de cárcel para Milagrosa Martínez en la pieza del caso Gürtel relativo a Fitur, porque el caso Gürtel no es cuestión de “tres trajes” como machacaba la cloaca de la casta en que degeneró Intereconomía a lomos de la corrupción moral de Julio Ariza y reiterada en ese programa deleznable de El gato al agua, que respondería mejor al título de La gaviota a la cloaca y cuyo visionado como espectador es un acto de indignidad personal y un apoyo a la corrupción.
El caso de Milagrosa Martínez es la enésima confirmación de que el Partido Popular no es más que una mafia dedicada al delito organizado, mucho más peligrosa que la mafia china o la rusa, que, en una situación de normalidad, tendría que ser ilegalizada y llevados a prisión sus dirigentes, sin excepción, empezando por Mariano Rajoy, María Dolores de Cospedal y Esperanza Aguirre.
Conozco a Milagrosa Martínez. Mi pequeño drama personal es que conozco personalmente a todos estos chorizos. Lo voy superando, porque ya no me afecta en lo personal, al tiempo que se incrementa la indignación moral y el ansia infinita de justicia.
Milagrosa Martínez es de Novelda, la ciudad alicantina del mármol y las especias. La conocí siendo concejala en la oposición en un acto de su partido, de corte populista-festivo. Era una política con pocas luces, pero con muchas ganas, que, por supuesto, denunciaba la corrupción socialista y aparecía como el látigo de la virtud novacera (gentilicio de Novelda).
Años después me la encontré cuando disfrutaba del poder y la gloria. Fue en el autobús del aeropuerto de Barajas que nos llevaba al mismo avión hacia Alicante. Era rutilante consejera de Turismo de la Generalitat valenciana en el gobierno del incapaz de Francisco Camps, ese personajillo que recibía trajes gratis de Milano. Aunque no se había quitado el pelo de la dehesa, se notaba que se había gastado una buena pasta del contribuyente en ropa y aderezos. La acompañaban un par de escoltas macizos. A tenor de la fiscalía anticorrupción, ahí ya era una choriza.
Vaya por delante que nunca debió haber una consellera de Turismo ni un conseller. Que el turismo funcionaba cuando no había gente viviendo del cuento y de los demás. Milagrosa Martínez se corrompió en Fitur, que es uno de los focos de corrupción, en el que se ha funcionado con la cultura de lo gratis, a costa de la sangre, el sudor y las lágrimas del contribuyente.
La España de las autonomías ha perpetrado dudosos milagros como el Milagrosa en un gobierno regional, en esa locura borbónica de los diecisete miniestados que han llevado a España a la fragmentación y a la sociedad a la ruina. Nunca la novecera hubiera podido aspirar a más y, sin embargo, su carrera política, entreverada en el conflicto cainita de campistas y zaplanistas, chorizos unos y otros al por mayor, no había hecho más que empezar: Milagrosa Martínez pasó a ser presidenta de las Cortes Valencianas, una institución insostenible y urgentemente prescindible.
Milagrosa Martínez es una parábola de la vida actual: del poder y la gloria ha pasado a estar imputada y a la espera de ser juzgada para pasar unos cuantos años entre rejas, que es lo que se merece. Me dicen que está muy deprimida, que llora e incluso que está dispuesta a cantar, porque lo que primaba en Milagrosa era la ambición insatisfecha y todo cuanto hizo y robó lo hizo con conocimiento y por orden del partido, del Partido Popular, y de Francisco Camps y de Mariano Rajoy, que es la postre el responsable de toda la mierda acumulada en la pocilga pepera. Luego nunca cantan, porque no tienen ni ese resto de dignidad, pero ahora no hay sanidad para los enfermos crónicos por todo lo que han robado las milagrosas peperas.
Porque el PP de la Comunidad Valenciana es un antro de corrupción y no queda uno honrado y todas las campañas y cada uno de sus actos se hacen en dinero negro, los mismos que luego –hipócritas- despotrican y aprueban leyes contra la economía sumergida. Lo dicho: el PP es una mafia, Milagrosa quería subir y subió y cuanto más subía más se corrompía porque así es la ley de la mafia.

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